Por: Felipe Flores


Hay gente que de formación y de primera mano está atada a una vida de desdicha y de desgracias; ya sea en lo laboral, en lo personal, inclusive en las relaciones interpersonales.
He caminado por el paseo de los melancólicos en Madrid, he rondado por Fulham Road para sentir el sinsabor de ser el equipo “odiado” de Londres en el barrio de Chelsea, pero ningún sentimiento me ha dado tanta sosobra, amor, ternura y hasta incluso desesperación pero al mismo tiempo esperanza de que algo al fin va a cambiar como el ir por la Calzada Independencia rumbo al estadio cuyo nombre es el del estado que lo acoje.
El fenómeno de ser “Fiel” ha sido uno que me ha llamado y conmovido profundamente desde mi niñez hasta ahora mi adultez, este equipo nació como un auténtico grande, fundado por chicos de la alta sociedad tapatía, ganando cualquier título que disputara, paso a mutar de ser un equipo de los más privilegiados socialmente en Guadalajara ha ser el equipo que en la actualidad más se le identifica con la juventud.
Y es que no han sido 5 o 19 años sin título, ya van rumbo a los 70 y la cosa no parece mejorar en el entorno de este tradicional equipo, pasaron de ser manejados por más de 100 personas que cada una velaba y veía únicamente por su beneficio a ser manejada por una televisora a la cual le da lo mismo la suerte del conjunto en lo deportivo y sólo buscan el mayor aprovechamiento económico posible.
Año con año han sufrido por el talento, inclusive su misión y visión lo anuncia así, gente ha debutado e ilusionado a la fiel y noble afición para que al final se vayan con más facilidades que tienda de conveniencia al mejor postor, en general son una hinchada bastante maltratada y más teniendo como vecino y principal rival al equipo más popular y segundo más laureado de nación mexicana.
Sus aficionados son tan fieles y acostumbrados a la decepción y al dolor que se puede decir hasta en eso son idénticos al nombre de su escuadra, ya que literal “Sostienen el mundo” que día a día, directiva tras directiva, jugador tras jugador, han ilusionado y al final maltratado a punto de sufrir una especie de síndrome de Estocolmo.
A veces nos burlamos y compadecemos a la afición de un equipo capitalino que juega de celeste, pero si hay una afición que de verdad merece el mérito y respeto de llamarse “fieles” son los rojinegros , que ellos sí que en verdad sufren y sin embargo cada 15 días regalan entradas dignas.
Hay dulce y cruel fidelidad, pelearon una vez más por el título y se quedaron en el camino , sin embargo lo único seguro es que su “Fiel” va a seguir ahí, ganen o pierdan, les quiten o les den, con fé o sin ella.
‘Al Atlas aunque ganen” reza el dicho, y hoy más que nunca y de nueva cuenta se tendrá que someter a juicio esa frase, otro año, donde la ilusión llega a lastimar pero a mantener a su “Fiel”.

 

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